Es una conversación que tenemos seguido con empresarios que llegan al despacho: preguntamos qué información contable reciben cada mes y la respuesta es el acuse de la declaración. Nada más. Pagaron impuestos, sí, pero no tienen idea de si el mes fue bueno, si el margen se está comprimiendo o si la cobranza se está atrasando.
La contabilidad no existe únicamente para cumplir ante la autoridad. Existe, sobre todo, para que la dirección pueda tomar decisiones con números confiables. Si tu contador solo te entrega acuses, estás pagando por la mitad del trabajo.
El paquete mensual mínimo
Independientemente del tamaño de la empresa, cada cierre mensual debería llegarte con estos elementos:
- Estado de resultados del mes y acumulado del ejercicio, comparable contra el periodo anterior.
- Balance general a la fecha de cierre.
- Estado de flujo de efectivo o, como mínimo, una conciliación clara de bancos.
- Antigüedad de saldos de clientes y de proveedores.
- Acuses de las declaraciones presentadas y el soporte de los pagos.
- Una nota breve de la contabilidad señalando lo que llame la atención del mes.
Ese último punto es el que más se omite y el que más valor aporta. Un contador que además de entregar cifras te dice “este mes el gasto de mantenimiento se disparó” o “la cobranza a más de 90 días creció” está haciendo trabajo de consultoría, no de captura.
En qué plazo es razonable recibirlo
La información financiera pierde utilidad conforme envejece. Un cierre que llega tres meses tarde sirve para cumplir, pero ya no sirve para corregir el rumbo. Acuerda con tu despacho una fecha de entrega del paquete mensual y trátala como un compromiso de ambas partes: el despacho entrega en tiempo, y la empresa entrega su documentación completa también en tiempo.
Una contabilidad al día no es la que está capturada: es la que llega a la dirección a tiempo para poder hacer algo con ella.
Lo que tú también tienes que aportar
Vale la pena decirlo con claridad, porque la responsabilidad es compartida. El despacho no puede entregar información confiable si la empresa manda la documentación incompleta, tarde o desordenada. Los retrasos que más vemos vienen de facturas que aparecen semanas después, gastos sin comprobante fiscal, y movimientos bancarios que nadie sabe explicar.
Establecer un corte interno —una fecha en la que la empresa cierra su documentación del mes y la envía completa— suele arreglar la mayor parte del problema.
Cómo saber si el servicio se te quedó corto
Si al recibir tus estados financieros no puedes responder cuánto ganaste realmente en el mes, cuánto te deben, cuánto debes y cuánto efectivo tienes disponible, la información que estás recibiendo no está cumpliendo su función. No siempre significa cambiar de despacho: muchas veces significa ampliar el alcance del servicio y ordenar los procesos internos. Pero es una conversación que conviene tener.
Publicado por
AGT Consultores, S.C.